Con casi 4 millones de habitantes, Santo Domingo, la capital de República Dominicana, es la más grande ciudad de ese país. Es también una de las más fascinantes de todo el Caribe, con playas de arena blanca, aguas cristalinas y palmeras y cocoteros que crean un ambiente idílico, además de un centro histórico hermoso, como corresponde a una de las más antiguas urbes de toda América.

De clima tropical pero sin mucha humedad, la ciudad disfruta de agradables temperaturas, aunque llueve con cierta frecuencia y en ocasiones hay huracanes, por lo que siempre es recomendable verificar las previsiones meteorológicas antes de viajar a este lugar. Los meses más cálidos son julio, agosto y septiembre, mientras diciembre y enero son meses un poco más fríos, aunque no demasiado, tampoco.

Bañada por el majestuoso Mar Caribe, es natural que uno de los principales atractivos de la capital dominicana sean justamente sus playas. Son varios kilómetros de costa, con muy buena infraestructura hotelera, de restaurantes, bares y entretenimiento. La más popular de todas es Boca Chica, localizada exactamente en el poblado de Andrés de Boca Chica. Protegida por un arrecife de coral, tiene aguas tranquilas y por ese motivo es muy buscada por familias y personas que buscan un poco de relajación.

Al norte de Boca Chica, se encuentra Juan Dolio, caracterizada por su larga franja de arena y corales. De alegre vida nocturna, es frecuentada por gente que disfruta de practicar deportes en la arena. Muy cerca de allí, está también La Caleta, un verdadero paraíso muy apto para el buceo, y que ofrece una vista espléndida, de frente a pequeñas islas en medio del océano.

Pero no solo de playas está constituido el turismo en Santo Domingo. Habrá que recordar que la ciudad fue una de las primeras a ser fundadas por los españoles en el Nuevo Mundo, el 5 de agosto de 1496. Así, un paseo por el centro histórico de la capital es obligatorio, en vista de recorrer sus calles adoquinadas y contemplar sus edificios coloniales, muchos de ellos conservados de manera intacta desde hace siglos.

La zona colonial de Santo Domingo es ideal también para hacer compras y para paseos románticos. Una buena idea, en este último caso, es visitar los parques Colón y Baluarte del Conde, que además de muy bonitos tienen un gran valor histórico, por haber sido escenarios importantes de la lucha por la independencia del país. La Puerta de la Misericordia, la Puerta del Conde, el Fuerte de la Concepción y el Altar de la Patria, ubicados en este último, son sitios que el turista debe conocer.

En el centro, un lugar que el visitante no puede dejar pasar por alto es la Catedral de Santa María La Menor, también conocida como Catedral Primada de América, la más antigua de todo el continente, consagrada por el propio papa Julio II, en 1504. Dotada de tres puertas, dos de ellas de características góticas y la otra en estilo plateresco, dispone de un tesoro artístico incalculable, entre muebles, cuadros, retablos y lápidas funerarias.

Otros sitios que deben hacer parte del itinerario son el Alcázar de Colón (o Palacio Virreinal de Don Diego Colón), quizás el más emblemático de los edificios de la capital; la imponente Fortaleza Ozama; el Malecón, típico paseo de Santo Domingo, con intenso movimiento todos los días; y la Calle El Conde, la única en estilo peatonal en la ciudad, y que tiene una gran escalera de piedra en su final, que conduce a una avenida. Asimismo, en el otro extremo, se encuentra la Calle Las Damas, la primera del continente americano.

Fotos: Boca Chica, por Marc Serarols; Fortaleza Ozama, por Tirso Valdez; y sector de San Carlos, por Mercedes Ramírez Guerrero (todas en Flickr)


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