Máncora, ubicada en el departamento de Piura, es uno de los destinos más famosos de la hermosa costa peruana, muy requerida por los amantes del surf y por personas que buscan un buen sitio de descanso junto al Océano Pacífico. Lugar de playas de mar cálido y de azul precioso, deliciosa culinaria y decenas de opciones de hospedaje, es actualmente uno de los balnearios más concurridos y conocidos de todo el norte de Perú.

El balneario de Máncora es caracterizado por arena clara y aguas cálidas y cristalinas que varían de tono entre el verde azulado y el azul más profundo, con temperatura media de 25ºC la mayor parte del año, descendiendo a alrededor de 20ºC en los meses más fríos. La temporada alta se extiende de diciembre a abril, cuando se suele registrar 35ºC durante el día.

Para llegar a Máncora, es posible tomar avión de Lima a Piura (el vuelo tiene una duración de 1 hora y 35 minutos) y luego seguir por carretera, en un recorrido de 187 km que normalmente no excede dos horas. Ubicado en el km 1.165 de la Panamericana Norte, a 17 horas de Lima, el balneario tiene menos de 10.000 habitantes, pero cuenta con una muy buena infraestructura hotelera, con diferentes opciones y escala de precios.

Al margen de los hoteles, bungalows y casas de playa, Máncora dispone de muchos restaurantes donde se puede apreciar la exquisita gastronomía norteña. La comida marina de la región es bastante variada y los amantes del ceviche podrán elegir cómo este es preparado, pudiendo ser con mero, pez espada o incluso langostino, entre otras deliciosas opciones.

Además, Máncora es muy buscada por surfistas principiantes y experimentados, incluso del exterior, que son atraídos por sus olas, ideales para la práctica también de deportes como el bodyboarding. Paseos de lancha también están disponibles, así como el alquiler de tablas y artefactos para la pesca y el buceo. Por las noches, luego de disfrutar de la playa, todos pueden divertirse en los bares y discotecas que animan la vida nocturna de este precioso lugar.

Cerca de la población, para quienes estén dispuestos a hacer un recorrido diferente, están los Pilares de la Quebrada Fernández, a los cuales se llega caminando río abajo, hasta dar con tres piscinas naturales que cuentan con pequeñas cascadas, donde es posible bañarse en compañía de las diversas aves que existen en el local. La sensación de paz y relajación, que aumenta con los sonidos de la naturaleza, es simplemente fantástica.

También en los alrededores, subiendo por la Quebrada Fernández, se llega a Poza de Barro, que es accesible por moto-taxi (30 minutos), a caballo (2 horas), bicicleta (1 h) o incluso a pie (4 h); se trata de una piscina natural termal de barro, en la cual existe una gran concentración de minerales con propiedades curativas. Al igual que en los Pilares, es un sitio ideal para quienes estén en busca de tranquilidad y bienestar.

Fotos: Theodore Scott,  Lightning Bolt y Armando Lobos (todas en Flickr)


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