En las faldas de la mítica montaña conocida como Sumaq Orcko (nombre quechua que significa Cerro Rico) está asentada Potosí, que hace cuatro siglos ostentaba el título de Villa Imperial y que llegó a ser por ese tiempo una de las ciudades más pobladas del mundo, por encima de París o Sevilla. El encanto de su pasado colonial sigue aún muy presente en sus estrechas calles, donde viejas casonas guardan todavía muchas leyendas y tesoros de esa época.

